Una rana apestosa facilita el desarrollo de antibióticos sintéticos contra patógenos resistentes
A 25 de Marzo de 2025
Durante muchos años, los investigadores se han preguntado cómo las ranas logran evitar infecciones rápidamente, pese a vivir en ambientes altamente contaminados. Un ejemplo notable es la rana asiática Odorrana andersonii, rebautizada así como homenaje al zoólogo estadounidense John Anderson (1833-1900) y a la que también se la conoce como rana apestosa por el olor desagradable que emite para ahuyentar a posibles depredadores. Pero este no es su único mecanismo de defensa. Al igual que otros anfibios, también secreta péptidos (moléculas formadas por la unión de varios aminoácidos) antimicrobianos por la piel que le ayudan a evitar infecciones bacterianas y fúngicas en el entorno húmedo que habitan. Sus compuestos son eficaces incluso ante cepas resistentes a los antibióticos convencionales. Esta peculiaridad ha llevado al laboratorio del biotecnólogo español César de la Fuente en la Universidad de Pensilvania a fijarse en ellos para desarrollar péptidos sintéticos con capacidades antibióticas frente a patógenos que resisten a los fármacos actuales.
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Inspirados en las moléculas naturales de la Odorrana andersonii, sobre la que ya había descripciones científicas previas, el Machine Biology Group, liderado por César de la Fuente, ha desarrollado péptidos sintéticos con eficacia en las pruebas realizadas ante infecciones bacterianas gramnegativas, multirresistentes y responsables de afectaciones en heridas, el tracto urinario y el torrente sanguíneo así como de neumonías, peritonitis e incluso meningitis.
“Se había descrito hace unos años que la Odorrana andersonii generaba compuestos que podrían ser antibióticos. Tomamos esas secuencias y modificamos sus aminoácidos de manera sistemática para averiguar cuáles eran los que contribuían a la función antibiótica. Eso nos permitió entender una serie de reglas para diseñar moléculas nuevas, sintéticas, más potentes contra bacterias clínicamente relevantes, que no fueran tóxicas.
La actividad antimicrobiana ha dado resultados similares a los de antibióticos existentes como la polimixina B y la levofloxacina, pero sin estimular la resistencia de los patógenos a los fármacos actuales
Los compuestos han sido testados en modelos de ratón de relevancia preclínica y permitieron la disminución significativa de infecciones de piel y profundas del músculo.
La clave del trabajo, que ha supuesto años de investigaciones, no es solo el hallazgo de los compuestos, sino el proceso sistemático para su desarrollo, lo que permite seguir avanzando en la creación de moléculas en el laboratorio. “Nos permite conocer las reglas del juego, los principios básicos y fundamentales, cómo funcionan estos péptidos y cómo podemos aprender de las moléculas naturales para luego poder programar moléculas completamente sintéticas que pueden ser potenciales terapias en un futuro”.
A medida que la resistencia a los antibióticos sigue en aumento, el desarrollo de terapias de próxima generación se ha convertido en una prioridad global. Estos hallazgos subrayan el papel vital que la innovación en la investigación puede desempeñar en la protección de la salud pública.